Skip to content

Eduardo Galeano: El imperio del consumo

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las  guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial. «Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo.

Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado.

El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente?

Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de lasciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Fuente:  http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

Partidos Políticos en Bolivia

Los partidos políticos de Bolivia o sistema político se dividen en tres grupos: izquierda, centro y derecha, existiendo distintas tendencias dentro de estos grupos como radicales, extremistas, moderados, indigenistas, entre otros. Al igual que en muchos países de América Latina el caudillismo, el populismo y la emergencia de movimientos sociales de obreros y campesinos han sido factores que dieron origen a las organizaciones políticas.

La Constitución Política del Estado de Bolivia de 2009 establece que los candidatos a cargos públicos a ser electos son postulados por organizaciones indígenas, agrupaciones ciudadanas (modalidad incoporada en la Ley de Agrupaciones Ciudadanas de 2004) y partidos políticos. Todas estas organizaciones políticas deben elegir a sus dirigentes y candidatos mediante elecciones democráticas internas que son fiscalizadas por el Órgano Electoral y que garantizan la igual participación de hombres y mujeres.[1]
Contenido
[ocultar]

* 1 Historia de los partidos políticos en Bolivia
o 1.1 Independencia y Caudillismo
o 1.2 Gobiernos del Partido Conservador
o 1.3 Gobiernos del Partido Liberal
o 1.4 Revolución del 52
o 1.5 Siglo XXI
* 2 Lista de partidos políticos
o 2.1 Partidos políticos con menor trascendencia
* 3 Notas y referencias
* 4 Bibliografía
* 5 Véase también
* 6 Enlaces externos

[editar] Historia de los partidos políticos en Bolivia
[editar] Independencia y Caudillismo

En el ámbito normativo, en Bolivia ha regido la democracia indirecta o representativa desde la promulgación de la ley del 13 de agosto de 1825. Sin embargo, desde su fundación en dicho año y hasta el inicio de la Guerra del Pacífico en 1879, el país no contó con un sistema de partidos políticos. En este periodo de insetabilidad política, la Presidencia se definía a través de votaciones en el Congreso, derrocamientos encabezados por caudillos militares o elecciones esporádicas en las que la participación era restringida según la condición económica y social de las personas y en las que se candidateaban representantes de la aristocracia o militares populistas.los argentinos le dieron 34 millones de pesos para nuevos cambios en Bolivia con beneficios al Mercosur.
[editar] Gobiernos del Partido Conservador

Tras la derrota en la Guerra del Pacífico la élite dominante decidió organizar la nación sobre el modelo demoliberal y tomar directamente las riendas del poder. Así nació lo que se ha denominado el estado oligárquico. Este cambio tenía que ver con la consolidación del poder minero de la plata.

Este momento coincide con el nacimiento de los partidos políticos como estructuras organizadas. El gran ideólogo del periodo es Eliodoro Camacho que estableció de manera orgánica los principios del ideario liberal, que serían la base ideológica de los partidos hasta la Guerra del Chaco. Libertad política, económica e individual era el trípode de esas ideas. La confrontación entre el Partido Liberal y el Partido Conservador era de grupos de poder y de región. Los conservadores llegaron a la Presidencia bajo dos facciones: Gregorio Pacheco (1884-1888) con el Partido Demócrata y Aniceto Arce (1888-1892), Mariano Baptista (1892-1896) y Severo Fernández Alonso (1896-1899) con el Partido Constitucional.[2]

La pugna política entre conservadores y liberales se define tras la Gerra Federal de 1898 que concluye con la victoria de los liberales y el traslado de la sede de gobierno de Sucre a La Paz.

Los hechos más impotantes de este periodo fueron: la política de expoliación de tierras indígenas, la importación de capital y tecnología, la modernización urbana a partir de la llegada del ferrocarril, la energía eléctrica y el telégrafo, la inserción boliviana en el mercado internacional con la primera ley de bancos, la vinculación caminera, la instalación de la primera línea telefónica.[3]
[editar] Gobiernos del Partido Liberal

José Manuel Pando abrió el ciclo de gobiernos liberales (1900-1920), con una mentalidad modernizadora que marcó una nueva preeminencia de la economía y de le geopolítica interna de Bolivia, estableciendo el liderazgo de La Paz que tendría vigencia a lo largo de todo el siglo XX. Este periodo se caracteriza por el colapso de la minería boliviana de la plata y, en paralelo, el auge del estaño y los usos múltiples de este producto en el mundo. En dos décadas los llamados barones del estaño Simón Patiño, Carlos Víctor Aramayo y Mauricio Hoschild, se convirtieron en un poder económico y político decisivo en el país. Fueros Presidentes de Bolivia por el Partido Liberal: Narciso Campero (1880-1884), José Manuel Pando (1899-1904), Ismael Montes (1904-1909 y 1913-1917), José Gutiérrez Guerra (1917-1920) y Jose Luis Tejada Sorzano (1934-1936).[4]

Entre los principales hechos de este periodo se detacan: la firma del Tratado de 1904 que pone fin a la contienda bélica entre Chile y Bolivia y define la mediterraneidad de este último, sucesivos superávits por el crecimiento de las exportaciones, modernización del ejército, la expoliación de tierras comunitarias y el crecimiento del latifundio, obras de integración vial y la firma se del primer contrato de concesión de áreas para la explotación petrolera con la norteamericana Richmond Levering en el departamento de Santa Cruz.[5]
[editar] Revolución del 52

Los partidos políticos que gobernaron el país desde la Revolución Nacional de 1952 fueron el MNR, ADN, FSB y MIR, entre los más destacados), con interrupciones por golpes militares.
[editar] Siglo XXI

El 2002 el escenario político se configuró de la siguiente forma: a la izquierda el MAS, centro-izquierda el MSM, en la centro-derecha UN, y en la derecha PODEMOS, PPB-CN y el histórico MNR. La composición del actual sistema político boliviano es reciente debido a que a inicios del siglo XXI los partidos políticos que gobernaron el país desde la Revolución del 52, perdieron credibilidad y sufrieron un desgaste que los llevó prácticamente a la desaparición.

———–
<h2>Lista de partidos políticos</h2>

Principales Partidos Políticos
Nombre Sigla Fundador
Siglo XIX y Primera Mitad Siglo XX
Partido Conservador PC Mariano Baptista
Partido Liberal PL Eliodoro Camacho
Partido Demócrata PD Gregorio Pacheco Leyes
Partido Nacionalista PN Hernando Siles Reyes
Partido Socialista Republicano PSR Bautista Saavedra Mallea
Partido Unión Republicana Socialista PURS Enrique Hertzog Garaizábal
Partido Republicano PR Daniel Salamanca
Segunda Mitad Siglo XX
Movimiento Nacionalista Revolucionario MNR Víctor Paz Estenssoro
Falange Socialista Boliviana FSB Oscar Unzaga de la Vega
Frente Revolucionario Boliviano FRB René Barrientos Ortuño
Partido Socialista PS Marcelo Quiroga Santa Cruz
Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda MNRI Hernán Siles Zuazo
Acción Democrática Nacionalista ADN Hugo Banzer Suárez
Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR Jaime Paz Zamora
Primera Mitad Siglo XXI (Actualidad)
Movimiento al Socialismo MAS Evo Morales Ayma
Poder Democrático Social PODEMOS Jorge Quiroga Ramírez
Movimiento Sin Miedo MSM Juan Del Granado Cosio
Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional PPB-CN Manfred Reyes Villa
Unidad Nacional UN Samuel Doria Medina
Alianza Social AS René Joaquino Cabrera

———–

Partidos políticos con menor trascendencia

* FRI (Frente Revolucionario de Izquierda), fundador: Federico Escobar Zapata
* MBL (Movimiento Bolivia Libre), fundador: Antonio Araníbar Quiroga
* MIP (Movimiento Indígena Pachacuti), fundador: Felipe Quispe Huanca
* MRTKL (Movimiento Revolucionario Tupaq Katari de Liberación), fundador: Víctor Hugo Cárdenas Conde
* MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores (Bolivia)), fundador: Jaime Vilela
* PCB (Partido Comunista de Bolivia), fundador: Sergio Almaraz Paz
* PDC (Partido Demócrata Cristiano), fundador: Benjamín Miguel Harb
* PIR (Partido de Izquierda Revolucionaria), fundador: José Antonio Arze
* POR (Partido Obrero Revolucionario), fundador: Guillermo Lora Escóbar
* PRA (Partido Revolucionario Auténtico), fundador: Walter Guevara Arce
* PSD (Partido Social Demócrata), fundador: Luis Adolfo Siles Salinas
* UCS (Unión Cívica Solidaridad), fundador: Max Fernández Rojas
* CONDEPA (Conciencia de Patria), fundador: Carlos Palenque Avilés
* NFR (Nueva Fuerza Republicana), fundador: Manfred Reyes Villa

[editar] Notas y referencias

1. ↑ Vicepresidencia de Bolivia (2008). «Constitución Política del Estado de Bolivia 2009 (Art. 209 y 210)». Consultado el 25-03-2010.
2. ↑ Political Database of the Americas (2010). «Cronología de Presidentes». Consultado el 25-03-2010.
3. ↑ Carlos Mesa Gisbert por encargo del Instituto Nacional de Estadística (2010). «Breve Historia de Bolivia». Consultado el 25-03-2010.
4. ↑ Political Database of the Americas (2010). «Cronología de Presidentes». Consultado el 25-03-2010.
5. ↑ Carlos Mesa Gisbert por encargo del Instituto Nacional de Estadística (2010). «Breve Historia de Bolivia». Consultado el 25-03-2010.

[editar] Bibliografía

* Mesa Gisbert, Carlos (por encargo del INE) Breve Historia Nuestro País, La Paz.

¿Gasolinazo?

Durante el periodo neoliberal, el incremento de los precios de los carburantes fue una política que permitió a sus sucesivos gobiernos equilibrar el déficit fiscal, es decir, la diferencia negativa entre los ingresos y los egresos del Estado, tanto en el sector público consolidado como en el gobierno central y el sector público no financiero; pero también para encarar el pago de salarios a los funcionarios públicos y cumplir con otras obligaciones emergentes de la administración del Estado.

En otras palabras, los neoliberales asumieron el aumento de los precios de los carburantes como un mecanismo para maquillar el resultado negativo de las cuentas del Estado, porque el monto de los ingresos públicos recaudados no gastados no era suficiente para hacer frente al valor de los compromisos de pago legalmente adquiridos con cargo al mismo presupuesto.

Eran los tiempos del crónico déficit fiscal, de los gastos del Estado que superaban a sus ingresos y la única alternativa que ciegamente obedecían los gobiernos neoliberales eran las instrucciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), y descargaban todo el peso de la crisis en las espaldas del pueblo. Este mecanismo era conocido entonces como ‘gasolinazo’, es decir, un golpe en contra del poder adquisitivo de los salarios, pero que preservaba los privilegios de una élite política y económica que medraba de la administración del Estado.

Pero a diferencia de esa práctica del pasado reciente —producto del manejo irresponsable de la economía—, el Decreto Supremo Nº 748, aprobado este 26 de diciembre por el gobierno del presidente Evo Morales Ayma, fue asumido en un contexto en el que Bolivia logra —desde hace cuatro años— el superávit fiscal, reservas internacionales del BCB por más de 10 mil millones de dólares, no arrastra el crónico déficit fiscal neoliberal ni carece de capacidad de endeudamiento interno y externo, sino porque la subvención de los precios de los carburantes era insostenible.

Es que no era posible mantener un sistema de subvenciones que representaba al erario nacional una erogación de al menos 380 millones de dólares anuales, mucho más si tomamos en cuenta que, de ese millonario monto, unos 100 millones de dólares beneficiaban directamente a contrabandistas y a los habitantes de poblaciones extranjeras fronterizas con Bolivia. Además, en los últimos cinco años, la subvención se llevó más de 1.900 millones de dólares.

La política de subvención a los carburantes comenzó en la gestión del entonces presidente Hugo Banzer (1997-2001). Bolivia importa diesel de Argentina y Venezuela a precios internacionales, pero éste se mantenía congelado en el mercado interno y la diferencia era erogada por el Tesoro General del Estado (TGE).

Dicho de otro modo, la millonaria subvención a los precios de los carburantes representada una permanente sangría de recursos públicos —dignos de mejor destino— y beneficiaba a delincuentes que tenían en la comercialización de gasolina y diésel, principalmente, un mecanismo de facil enriquecimiento, mientras la factura la pagábamos todos los bolivianos.

Hace tres meses, el presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, ya había advertido que “el subsidio no sólo beneficia a los bolivianos. Cuando hay flujo de contrabando beneficia también a los países limítrofes”, y razones tenía.

En este contexto, el gobierno no sólo dictó el Decreto Supremo Nº 748, sino que también aprobó los decretos 749, 750 y 751; un conjunto de normas que destinadas a frenar la hemorragia de recursos públicos que favorecía a bandas delincuenciales que contrabandeaban nuestros carburantes hacia países vecinos.

Es decir, no solamente se trata de la nivelación de los precios de los carburantes, sino de un conjunto de medidas sociales adicionales e integrales. Y esta es la diferencia cualitativa que desmiente aquellas versiones que hablan de un ‘gasolinazo’ de Navidad. Veamos por qué:

El precio del litro de la gasolina especial fue fijado en Bs 6.47, gasolina premium en Bs 7.51, gasolina de aviación en Bs 7.29, querosén en Bs 5.30, jet fuel nacional en Bs 5.50, jet fuel internacional en Bs 7.67, diésel oil nacional en Bs 6.80, agro fuel en Bs 4.97, y el fuel oil en 5.42. En tanto que el GLP, el gas natural domiciliario, el gas natural vehicular, además del diésel que se utiliza para la generación de energía eléctrica han sido congelados.

No obstante, a la par del Decreto Supremo Nº 748, que nivela los precios de los combustibles, el Decreto Supremo Nº 749 instruye que la política de fomento a la producción y comercialización a precio justo, de productos agropecuarios y sus derivados, estará a cargo de Emapa con una inversión de Bs 270 millones para evitar el agio y la especulación. El Decreto Supremo Nº 750 —mientras se promulguen normas sectoriales— congela, a los niveles actuales, las tarifas de electricidad, telecomunicaciones, agua potable y saneamiento básico al consumidor final. Además, autoriza al FPS la ejecución directa de programas y proyectos de provisión de infraestructura de agua y saneamiento básico en 2011.

El Decreto Supremo Nº 751 instruye el horario continuo en todas las instituciones públicas con 30 minutos de tolerancia para el refrigerio, por una sola vez al día, sin suspención de actividades y de acuerdo a un rol establecido. Según esta norma, el horario continuo podrá ser asumido también por la empresa privada, previa comunicación al Ministerio de Trabajo.

Además, el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, garantizó que el incremento salarial para la gestión 2011 será establecido por encima del nivel de inflación.

Es que la nivelación de los precios de los carburantes era una medida necesaria para frenar la sangría de nuestra economía, para que Bolivia deje de subvencionar a países vecinos, para que gobernaciones, municipios y universidades reciban más recursos, para reinyectar fondos a políticas sociales. Entonces no es un gasolinazo.

La nivelación de los precios de los carburantes era una medida necesaria para frenar la sangría de nuestra economía, para dejar de subvencionar a países vecinos, para que gobernaciones, municipios y universidades reciban más recursos y para reinyectar fondos a políticas sociales.

Obtenido de: Periódico Cambio

Toromonas, libro en PDF

He aquí un libro interesante que debe ser leído por todos los latinoamericanos, especialmente bolivianos, como dicen sus autores:
Toromonas – La lucha por la defensa de los Pueblos Indígenas Aislados en Bolivia.

Toromonas.PDF

Premio Nobel para Fidel

Si, yo también propongo a Fidel para ese premio, razones? muchas! solo una como ejemplo: demostró ser un vecino seguro para USA, aunque los gringos los hayan satanizado.

Si alguien sabe lo contrario, pues, que levante la mano.

Fidel Castro Ruz

Doctor Fidel Castro Ruz

Sin duda, los que lo trataran de hacer oír sus gritos sordos son los de la mafia cubana en Miami, pobrecitos… Claro, como no van a gritar, de lo contrario se les acaban todos los privilegios que el gobierno estadounidense les da: grandes sumas de dinero solo por el hecho de autonombrarse “exiliados”.

Esperemos que Juanita Castro, esta vez, no traicione a su hermano con el supuesto nombre de “amar la libertad”. Libertad, ese termino tan vilipendiado, todos la utilizan so pretexto de imponer su voluntad contra la voluntad de muchos. Vamos Fidel, larga vida y viva por siempre la revolucion.

Viva Fidel, por siempre!

Procesos contra Manfred llegan a $us 12,5 millones

Una camioneta roja que transportaba a dos funcionarios de la Contraloría General llegó ayer, cerca de las 15:00 a la puerta de una casa sin número, ubicada sobre la calle Caracol (en Tiquipaya), para entregar dos notificaciones en las que se le informa al dueño, que debe pagar los 370.851 bolivianos adeudados a la Corte Nacional Electoral (CNE) desde 2005. En la casa no está nadie, ni siquiera el guardia que cuidaba el inmueble. La casa pertenece al ex prefecto Manfred Reyes Villa, cuyo paradero en estos días ha sido motivo de debate.

La cifra demandada ayer es pequeña con relación a los 12,5 millones de dólares que suman todos los procesos, pues Reyes Villa tiene nueve pliegos de cargo seguidos por la Contraloría por cerca de un millón de dólares, y ocho procesos penales por 11,5 millones de dólares más, seguidos también por la Contraloría y por la Prefectura.

La notificación de ayer, en tanto, tiene que ver con un documento de solvencia fiscal emitido por la Contraloría regional Cochabamba el 3 de septiembre de este año, según el cual Reyes Villa debe a la CNE 80.991 bolivianos porque los candidatos de su partido en las elecciones municipales de 2004 no obtuvieron el 2 por ciento mínimo de los votos en Oruro y La Paz, y otros 289.860 bolivianos, porque su candidato presidencial, Gildo Angulo, no logró el 2 por ciento en los comicios de 2005.

El contralor regional, David Barriga, dijo que estos dos últimos procesos están en trámite desde hace cuatro años, y aunque no se afectó a su candidatura en las elecciones de diciembre, Reyes Villa no puede dejar de pagar sus deudas.

Además, Reyes Villa tiene otros siete pliegos de cargo con responsabilidades civiles y administrativas. Dos en la Alcaldía de Cochabamba por 23.059 dólares, que están paralizados; cuatro en la Prefectura por más de medio millón de dólares, que están en trámite; y uno más en el gobierno municipal de El Alto, no especificado.

A estos pliegos se suman otros siete procesos penales instalados por la Prefectura de Cochabamba por 70 millones de bolivianos por la construcción del camino Vinto Sacambaya (nueva carretera a La Paz), en el cual fue arraigado; la construcción del puente Sacambaya; el caso Cetefor; el del Promic; el parque Nacional Carrasco; dos procesos por uso de instrumento falsificado y uno más por la compra de 26 vehículos de lujo con dinero proveniente del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

A estos procesos se suma otro caso denunciado al Ministerio Público la anterior semana por la Contraloría, por la presunta malversación de 17 millones de bolivianos, que, según la denuncia, fueron desviados del IDH para comprar pelotas de futbol, medallas y trofeos para los deportistas.

DEFENSA
El abogado defensor, Daniel Humérez, declaró que se efectúan los trámites para suspender el arraigo y las medidas cautelares que pesan contra su cliente, además de asegurar que Reyes Villa no se presentará a ningún proceso penal, porque no tiene “garantías para un debido proceso”.

En tanto, la directora nacional de Migración, María René Quiroga, anunció que se reforzaron los controles en aeropuertos y las fronteras, para cumplir el arraigo.

El abogado de la Prefectura, Juan Pedro Ortuño, dijo que ya se inició el trámite en tribunales para pedir la reversión de medidas cautelares, ya que al no presentarse a declarar, Reyes Villa obstruye la justicia.

Protección de CIU
A pesar de que la Contraloría detectó responsabilidad civil en el ex alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, por más de 23 mil dólares, y en el ex presidente del Concejo Municipal, Gonzalo Terceros, por más de 30 mil dólares, por la entrega de una donación para la Fundación Telemaratón en la gestión 1999, el cobro de estos montos no se realizó hasta ahora, aunque ya pasaron 10 años, que es el lapso en el que prescribían los procesos civiles según la anterior Constitución Política del Estado (CPE).

La auditoría es la GC/EP09Y04C1 y en ésta se descubrió que las donaciones que efectuaron el Alcalde y el presidente del Concejo Municipal de 1999 no tenían procedencia personal, como ellos habían anunciado públicamente, pues en realidad salieron del presupuesto edil.

Aunque la Contraloría remitió recientemente los informes al Concejo Municipal, presidido por la “mano derecha” de Terceros, Tatiana Rojas, los cobros no se efectuaron y la Alcaldía no pudo recuperar nunca el dinero.

Cumbre de Copenhague debe rechazar la política genocida de Londres

24 de noviembre de 2009 (LPAC).— “Cuando se reunan los jefes de Estado de las naciones prominentes del mundo en Copenhague, Dinamarca, el 7 de diciembre, deben emitir un rechazo rotundo al plan de genocidio que los principales ‘ambientalistas’ del mundo como lo han promovido por décadas el príncipe Felipe y sus farsantes sobre cambio climático”, dijo hoy Lyndon LaRouche. “Los planificadores de esta dizque cumbre ambiental ya han dejado en claro que su propósito es reducir la población, como medio supuestamente de reducir el papel del hombre en producir el cambio climático, haciéndose eco de este modo de la política de despoblación del Fondo para la Vida Silvestre (WWF) de Felipe. Ese propósito no solo es genocida, sino que se le persigue en apoyo de lo que se ha demostrado, repetidamente, que es el fraude del calentamiento global hecho por el hombre”.

“Revelaciones recientes de las manipulaciones y encubrimiento de datos, que se llevaron a cabo en la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de Anglia del Este, refuerzan la evidencia ya existente de que toda la campaña sobre el cambio climático ha sido un fraude científico asesino desde un principio. Nunca ha habido duda de que las acusaciaones hechas por científicos prominentes serios de que la supresión del progreso tecnológico a nombre del ‘control de las emisiones de carbono’ conduciría al genocido, son acertadas. Pero esa realidad ya no se puede seguir encubriendo.

“En especial es revelador el grado al que está involucrado el mismo Fondo Mundial para la Vida Silvestre, cuyo principal patrocinador, el príncipe Felipe, pide reencarnar como un virus mortal para ‘resolver’ el problema de la ‘sobrepoblación’ mundial, en la formulación de las recomendaciones sobre el cambio climático. El WWF mismo es uno de los patrocinadores de la Unidad de la Universidad de Anglia Este, y de este modo está directamente involucrado en las las formulaciones planteadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), que ha asumido el papel de dictador sobre la investigación climática, y pontifica que el aumento de la población y en los niveles de vida son los principales motores del incremento de las emisiones globales. De modo ominoso, el Informe 2009 del Fondo de las Naciones Unidas para la Población ha utilizado la evaluación deL PICC para pedir la reducción en el crecimiento de la población mundial para que no llegue más allá de los 8,000 millones para el 2050”.

“Lord Christopher Monckton de Gran Bretaña, un prominente luchador en contra de la farsa climática, está correcto cuando dice, en respuesta a las revelaciones sobre Anglia del Este, que la camarilla de científicos climáticos constituye una montonera de estafadores y criminales. Pero su mayor cirmen, que pretenden cometer en Copenague, al exigir la reducción de la población y en el crecimiento científico de alta tecnología, todavía se puede parar. Las naciones deben actuar ahora para denunciar el plan genocida del príncipe Felipe, y pararlo en seco”.